Las imágenes geográficas

 

Las imágenes geográficas: tipos y utilización

El espacio geográfico ofrece una gran diversidad de paisajes que podemos observar mediante imágenes geográficas. Los tipos de imágenes más usuales son las fotografías y los di­bujos o croquis, realizados a partir de aquellas.

En la actualidad, las fotografías son muy variadas, ya que pueden ser panorámicas (A) es decir, elaboradas desde el suelo; aéreas (B), o tomadas desde el aire; o de satélite (C), es decir, obtenidas desde plataformas espaciales a través de la técnica de teledetección espacial.

Todas ellas nos proporcionan información sobre las caracte­rísticas espaciales del hecho representado, y nos permiten establecer similitudes y diferencias entre paisajes, agruparlos y clasificarlos.

La utilización de las imágenes resulta fundamental para com­prender los paisajes y los medios geográficos.

La lectura e interpretación detallada de imágenes geográfi­cas nos permite, además, conocer mejor el espacio natural y todas aquellas relaciones que el ser humano establece con el medio.

La interpretación de imágenes geográficas.

Interpretación

Debemos observar de forma atenta los elementos más rele­vantes de la imagen y distinguir si es un espacio natural o hu­manizado; en este último caso, indicaremos si es un paisaje agrario o rural, urbano, industrial o de servicios.

Análisis de los elementos

Consiste en enumerar y describir los elementos visibles en la imagen, para lo cual debemos diferenciarlos unos de otros distinguiendo, por ejemplo, entre los elementos físi­cos (relieve, suelos, vegetación, cursos de agua) y los ele­mentos humanos (núcleos de población, edificaciones, usos del suelo, etc.).

 Tanto si el paisaje que representa la fotografía es natural como Humanizado, puede resultar útil analizar los diversos planos existentes en la imagen, por lo que a veces conviene realizar un croquis de los distintos elementos del paisaje y diferenciarlas con claridad.

Comentario de la Imagen

Se trata de aplicar sobre los elementos de la imagen los conoci­mientos que tenemos de ellos. Debemos, en definitiva, destacar sus caracteres principales y la relación entre sus elementos, ex­poner su evolución, sus transformaciones y las causas de éstas, evaluar la acción humana sobre el paisaje y sacar conclusiones:

- Si se trata de un espacio natural, debemos deducir qué medio climático representa y explicar sus características y la vegetación que se da en él.

- Si es un paisaje humanizado debemos comentar las con­diciones económicas del espacio representado, valorar el impacto de las actividades humanas y aportar razonadamente nuestra opinión para conservarlo o reconstruirlo.

En todas las ocasiones, conviene comenzar con el comenta­rio del plano más próximo, e ir pasando posteriormente a los planos más lejanos. De esta manera, iremos ampliando el campo de análisis, estudiando primero lo más particular y fi­nalizando en lo más general.